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Hábitos sanos
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Cómo regresar a la vida familiar después de una movilización

Overview

El regreso y el reencuentro luego de una movilización militar pueden representar un momento de tremenda felicidad y alivio. Pero la transición de vuelta hacia la vida familiar también puede plantear sus desafíos. Afortunadamente, existen medidas que tanto los miembros del servicio que regresan al hogar como sus cónyuges pueden tomar para hacer que el regreso a la vida familiar sea lo más agradable y libre de estrés posible.


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Cómo familiarizarse con los altibajos del reencuentro

Las parejas que han sido separadas por una movilización militar a menudo ven el futuro regreso de un miembro de las fuerzas armadas como un momento de felicidad, una oportunidad de regresar a su vida «normal.» Los niños esperan con ansias el momento de poder tener al padre o madre ausente de regreso en casa. El miembro del servicio movilizado espera disfrutar de un reencuentro feliz y de las comodidades del hogar. Después de una movilización peligrosa, las familias se sienten aliviadas de que el miembro del servicio regrese a casa sano y salvo.


Sentimientos perfectamente normales

Pero junto con todos esos sentimientos de emoción y expectativa también llegan preocupaciones y resentimientos perfectamente normales. Los esposos y esposas podrían preocuparse por la posibilidad de que sus cónyuges hayan cambiado y de que existan nuevas presiones en la relación. Ambos integrantes de la pareja quizá teman resignar la independencia que el hecho de estar separados les había otorgado. O bien, pueden sentirse molestos en relación a lo que ellos imaginan como la libertad que el otro ha disfrutado durante la movilización. Mientras que todos los integrantes de la familia esperan con ansias volver a reunirse en un clima de felicidad, también podrían sentir un poco de enojo por haber estado separados en primer lugar, un sentimiento que los niños a veces expresan muy abiertamente.


Los reencuentros pueden ser especialmente desafiantes si la movilización fue más extensa o más peligrosa de lo común, si la movilización creó problemas monetarios serios a la familia, si la comunicación con el hogar resultó más difícil de lo que se esperaba, si la movilización es simplemente la última de una serie de movilizaciones, o si existen sentimientos de celos o rumores de infidelidad.


Los reencuentros iniciales a menudo son muy felices. Pero debido a que las expectativas de todas las partes son tan altas, también pueden ser estresantes. Esto ocurre porque a menudo puede existir una incongruencia entre las expectativas altas de todos los integrantes de la familia y la realidad de la vida familiar.


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Antes del reencuentro

A pesar de la mejor de las intenciones, el miembro del servicio que regresa o el cónyuge que está en el hogar podrían estar demasiado exhaustos, ocupados o ansiosos como para preparar la forma en que les gustaría llevar a cabo el reencuentro. Combinada con las altas expectativas en relación al reencuentro, esta situación puede resultar muy estresante. A continuación le presentamos algunas medidas que cada uno de ustedes puede tomar para mantener las expectativas dentro de un nivel razonable y para garantizar que el reencuentro sea más relajado:

  • Realice su mejor esfuerzo para averiguar y comunicar los detalles del plan de regreso, así como para mantenerse actualizado a si mismo y a su cónyuge en relación a cualquier cambio que se implemente en el plan.
  • Elabore planes de respaldo en caso de que el vuelo llegue a una hora en que la familia no puede estar presente. Esto podría suceder debido a un horario de trabajo, a necesidades de sus hijos, a una emergencia familiar, o simplemente a la falta de un aviso por anticipado. ¿Cómo regresará al hogar el miembro del servicio? ¿Existen números telefónicos a través de los cuales se puede hallar al cónyuge que quedó en el hogar a diferentes horas, tanto de día como de noche?
  • Planifiquen algo especial para el otro. El miembro del servicio que regresa al hogar podría traer obsequios para quienes quedaron en casa. El cónyuge que permaneció en el hogar podría planificar una sencilla comida de bienvenida.
  • Mantenga sus planes simples y flexibles. Planificar una gran reunión de la familia el día en que está programado el regreso de su familiar militar resultará estresante si se retrasa el vuelo, o si su familiar militar llega al hogar exhausto.
  • Estén preparados para ser comprensivos y flexibles si la realidad del reencuentro no cumple con sus planes y expectativas.

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El día del reencuentro

Esté preparado para el cansancio, el síndrome de los husos horarios (jet lag), la falta de previsibilidad y los cambios en el calendario de regreso. Esté preparado también para afrontar aquellas reacciones al momento del regreso que no sean las que uno de ustedes, o ambos, hubiesen esperado.


El cónyuge que permaneció en el hogar quizá haya planificado una recepción alegre de bienvenida, por ejemplo, con letreros, regalos o alimentos favoritos, sólo para darse cuenta de que el miembro del servicio está demasiado cansado como para notarlo. Un regalo del extranjero quizá no sea recibido con el agradecimiento que esperaba el miembro del servicio que regresa a casa. Los bebés y niños pequeños podrían alejarse o llorar ante la intención del padre o madre que regresa de cargarlos o abrazarlos. (Toma tiempo para que los niños pequeños se familiaricen nuevamente con el padre o madre después de una larga ausencia.)


Qué puede hacer el miembro del servicio que regresa al hogar
  • Tenga paciencia si no hay nadie para recibirlo cuando llegue. Use su plan de respaldo para llamar a alguien o para llegar a casa por sus propios medios. No se apresure a sacar conclusiones ni tome la situación como algo personal. Comprenda que las razones probablemente sean los cambios en su itinerario de regreso, un mensaje perdido o las responsabilidades familiares o laborales, y no la falta de deseo de verlo lo más rápido posible.
  • Haga un esfuerzo consciente por realizar solamente comentarios positivos acerca de cualquier tipo de cambios que note cuando llegue al hogar. Esto es extremadamente importante, ya que usted desea que su familia esté alegre de tenerlo de vuelta en casa. Trate de mantener esta actitud al menos durante los dos primeros días.
  • Busque cambios positivos, como por ejemplo ver cuánto han crecido y madurado sus hijos, las nuevas habilidades que han aprendido, o las mejoras en el hogar que su cónyuge ha logrado afrontar. Dígale a los miembros de la familia que usted se siente orgulloso de ellos.
  • Muestre su agradecimiento por el trabajo adicional que su cónyuge ha asumido mientras usted estaba ausente, encargándose de todas las responsabilidades del hogar por su cuenta. No critique la forma en que su cónyuge se ocupa de esas responsabilidades adicionales, aunque sea muy diferente de como usted lo haría. Muchos miembros del servicio que regresan al hogar se sienten un poco dolidos al darse cuenta de lo bien que sus familias se las han arreglado sin ellos. Realice su mejor esfuerzo para cambiar este sentimiento y expresarlo como orgullo por la forma en que han afrontado las nuevas responsabilidades.
  • No espere que sus hijos le den la bienvenida con besos y abrazos en forma inmediata. Los niños muy pequeños podrían verlo como un extraño al principio y podrían intimidarse o asustarse ante su presencia. Esto no es una cuestión personal, es simplemente la forma en que los niños se comportan. Tenga paciencia a medida que sus hijos se toman el tiempo para volver a familiarizarse con usted y para aceptarlo nuevamente como padre o madre. Los niños mayores podrían enojarse con usted por haber estado alejado durante tanto tiempo, al menos al principio. Los adolescentes podrían retraerse como una manera de poner a prueba su nueva independencia. Trate de recordar que todas estas son respuestas naturales para los niños de diferentes edades.

Qué puede hacer el cónyuge que permanece en el hogar
  • Haga algo especial para darle la bienvenida al miembro del servicio que regresa al hogar. Confeccione un letrero, prepare una comida con los alimentos favoritos de su familiar militar o pídale a sus hijos que elaboren un regalo especial de bienvenida a casa. Pero no se sienta mal si su cónyuge está demasiado cansado al llegar como para notar todos los preparativos que usted ha organizado para recibirlo.
  • Esté preparada(o) para que su cónyuge se sienta un poco dolido por notar lo bien que usted se las ha arreglado por sí misma(o). Explíquele que aunque usted se siente orgullosa(o) de haber podido mantener las cosas en su curso, desea volver a compartir esas responsabilidades. Acuerden dialogar acerca de quién hará tal o cual tarea ahora que ambos están en casa, una vez que su familiar militar haya tenido oportunidad para descansar.

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La primera semana

Los cónyuges de ambos sexos a menudo afirman sentirse como extraños el uno con el otro durante las primeras horas y días posteriores al regreso, especialmente después de movilizaciones extensas. Las parejas a veces también tienen problemas como consecuencia de las diferentes expectativas en relación a cómo pasarán esos primeros días. Un miembro del servicio que desea experimentar un escape de la rutina rígida de la movilización, por ejemplo, quizá no reaccione bien a los planes rigurosamente programados de su cónyuge para los primeros días tras su regreso. Después de una movilización emocionante y peligrosa, es posible que el miembro del servicio desee pasar momentos de relajación en el hogar. Luego de una movilización aburrida, quizá desee salir y hacer todas las actividades que se ha estado perdiendo.


Ambos integrantes de la pareja podrían tener problemas con las expectativas en relación a la rapidez con que el miembro del servicio va a retomar las responsabilidades y tareas del hogar. Algunos miembros del servicio quizá deseen que se los incluya en las decisiones de la familia de inmediato, mientras que otros quizá deseen empezar a participar nuevamente en forma gradual, permitiendo que sus cónyuges tomen las decisiones por ellos durante los primero días. El cónyuge que permaneció en el hogar quizá sea renuente a resignar algunas de estas actividades relacionadas con la toma de decisiones.


Qué puede hacer el miembro del servicio que regresa al hogar
  • Hágase un tiempo para dedicar a su familia. Posponga las visitas a otros familiares y limite el tiempo que pasa con amigos hasta haberse habituado a una cómoda rutina en su casa.
  • Tómese el tiempo para hablar con su cónyuge. Después de una ausencia prolongada, necesitan volver a conocerse mutuamente. Ambos han vivido experiencias nuevas que podrían haber cambiado sus prioridades y sus ideas acerca de los roles dentro del matrimonio y de la familia. Hablar ahora puede servirles para establecer las bases de una relación más sólida.
  • Esté preparado para que la intimidad y las relaciones sexuales se sientan un poco extrañas al principio. Avance a paso lento. El tiempo que pasaron separados los ha convertido en extraños para el otro en muchos aspectos. Hagan un esfuerzo por ser pacientes y agradables, tanto como cuando recién se conocieron y comenzaron a salir.
  • Tómese el tiempo para comprender cómo ha cambiado la familia mientras usted estaba ausente. No entre a la carga con la intención de hacer las cosas a su manera. Observe cómo su cónyuge está manejando la disciplina de sus hijos, por ejemplo, y absténgase de querer tomar su lugar y adoptar una posición más dura o más flexible al respecto.
  • Vuelva a integrarse gradualmente a la relación y a su familia. Comprenda que su cónyuge podría haberse acostumbrado a afrontar un número mayor de las responsabilidades del hogar, y quizá no esté dispuesta a entregarle el control de ellas de inmediato.
  • Pase tiempo a solas con cada miembro de su familia. Piense en cosas para hacer con sus hijos que todos disfruten y que les proporcionen tiempo para hablar y divertirse juntos de una manera relajada.
  • Controle sus gastos. Puede ser tentador celebrar su regreso con cenas y regalos especiales. Tenga cuidado de no caer en una situación de deuda tal que pueda tomarle meses o incluso años saldar. El tiempo que pasan juntos y la atención que presten a las necesidades del otro son mucho más valiosos que cualquier otra cosa que usted pueda comprar, y de esta forma no tendrá que afrontar la factura de la tarjeta de crédito al mes siguiente.

Qué puede hacer el cónyuge que permanece en el hogar
  • No sobrecargue los primeros días después del regreso. El régimen y la rutina estricta de la movilización pueden provocar que los miembros del servicio estén ansiosos por tener tiempo libre y esperen obtener alivio de las responsabilidades constantes.
  • No espere que su cónyuge llegue e inmediatamente comience a encargarse de las tareas y responsabilidades del hogar tal como lo hacía antes de la movilización. El extenso viaje de regreso a casa deja a la mayoría de los miembros del servicio con la necesidad de descansar para poder adaptarse al cambio de zonas horarias. Incluso el cambio de la alimentación proporcionada en las fuerzas armadas a las comidas elaboradas en el hogar puede requerir de un período de adaptación. Concédale tiempo, hable acerca de lo que se necesita hacer y deje que su cónyuge asuma tareas del hogar a un ritmo que les resulte cómodo a ambos.
  • Dediquen un tiempo a conversar. Ambos han pasado por experiencias individuales durante la movilización de su cónyuge, y han cambiado de algunas maneras como resultado de ello. Usted ha aprendido a manejar el hogar por su cuenta y se ha acostumbrado a la vida independiente. Su cónyuge ha enfrentado nuevas experiencias, algunas de ellas posiblemente muy intensas, y se ha acostumbrado a estar alejado de usted y de la familia. Hablar puede ayudarlos a volver a conocerse, a adquirir nuevamente el nivel de intimidad que tenían antes de la movilización, así como a reconstruir las rutinas familiares que los incluyan a ambos.
  • Esté preparado para que sus hijos pongan a prueba las reglas ahora que ambos padres están en casa. Siempre que se produce un cambio en la familia, los niños se encargan de averiguar si eso puede traer como consecuencia alguna flexibilización de los límites. Hable con su cónyuge (cuando los niños no puedan oírlos) para explicar cualquier nueva regla que usted haya establecido, de manera que puedan conformar un frente unido. De manera conjunta, apliquen las reglas en forma justa y uniforme.
  • Controle sus gastos. Usted se las ha arreglado para vivir de acuerdo a un presupuesto durante la movilización de su cónyuge. Ahora que ya están juntos nuevamente en familia, enfrentarán algunos gastos adicionales (otra boca adulta para alimentar, por ejemplo). No pierda el control de su presupuesto al momento de celebrar el regreso de su pareja.
  • No renuncie a las actividades que disfruta y que lo ayudan a relajarse. Si usted ha adoptado una rutina de ejercicios, un pasatiempo que le agrada o se ha unido a un grupo de lectura, no renuncie a ellos por el simple hecho de que su pareja está de nuevo en el hogar. Quizá usted deba ser flexible para poder incluir estas actividades en el nuevo calendario de la familia, pero haga todo lo posible por encontrar una manera.

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La etapa posterior

Usted podría tener problemas para «reclasificar» la forma en que están divididas las responsabilidades de la casa, quién toma cuáles decisiones y quién se encarga de qué tareas del hogar. Alguno de ustedes quizá desee avanzar más rápidamente que el otro en cuanto al regreso a la manera en que esas responsabilidades estaban estructuradas antes de la movilización, o cambiar la manera en que esas tareas se dividen, ahora que han tenido la posibilidad de experimentar otra forma de distribuirlas. Esta reclasificación de responsabilidades y cualquier otro cambio pequeño en la rutina pueden hacer que uno de ustedes, o ambos, sientan que no son amados ni apreciados. Tengan en cuenta que es común que las personas reaccionen en forma exagerada a medida que vuelven a adaptarse a la vida en pareja.


Las diferencias y los problemas también pueden repercutir sobre los niños. Los miembros del servicio que regresan al hogar a veces restablecen su rol de padres complaciendo y consintiendo a sus hijos, o disciplinándolos de manera demasiado estricta.


Si la movilización ha causado dificultades financieras, usted y su cónyuge podrían reaccionar de maneras muy diferentes, ahora que la vida está volviendo a la «normalidad.» Algunas personas gastan en exceso en un esfuerzo por ponerse al día con todas las cosas que se perdieron durante el período de movilización. Otras controlan excesivamente el gasto familiar, a medida que tratan de volver a equilibrar el presupuesto y cubrir los gastos adicionales de la movilización, tales como el gasto de las llamadas de larga distancia.


Hablar durante estos períodos de adaptación podría ser más difícil si el miembro del servicio militar ha visto o experimentado acciones violentas durante la movilización. La guerra a menudo es una experiencia desagradable, con muchas víctimas inocentes, y puede ser muy difícil hablar acerca de una experiencia de ese tipo, incluso después de varios años. Con el transcurso del tiempo, el miembro del servicio quizá desee hablar de estas cosas si los demás están dispuestos a escuchar pacientemente y sin juzgar.


No obstante, si luego de varios meses su familiar militar aún no logra adaptarse bien, la causa podría ser una lesión por estrés de combate. Entre los síntomas se incluyen un estado atípico de enojo o depresión, o problemas para dormir. Esto puede complicar aún más cualquier problema relacionado con la familia o la relación que usted pudiera tener. Si estos síntomas persisten, es importante encontrar una forma de lograr que su familiar militar solicite ayuda profesional.


Qué pueden hacer ambos en forma conjunta

Existen medidas que ustedes pueden tomar como pareja para contribuir a facilitar el proceso de transición o «reintegración»:

  • No fuerce la conversación acerca de la experiencia de guerra, pero permanezca abierto para participar de ella cuando llegue el momento adecuado. Si el miembro del servicio no se siente listo para hablar de su experiencia durante la movilización, no lo presione. A menudo, es preferible que hable acerca de cualquier experiencia difícil que haya atravesado en primer lugar con un capellán, un consejero del centro de servicios para la familia u otro asesor o amigo de confianza que haya experimentado algunas de las mismas cosas. En el caso de que ustedes hablen efectivamente en pareja acerca de sus experiencias dolorosas, realice su mejor esfuerzo por escuchar sin juzgar. La clave reside en ganar la confianza de su familiar militar, para que éste sienta que es seguro hablar con usted.
  • Continúen hablando. El diálogo puede ayudarlos a reunirse nuevamente como pareja y como familia. Hablen acerca de sus diferencias en relación a sus expectativas, a las responsabilidades del hogar y a la toma de decisiones.
  • Siga controlando sus gastos. Asegúrese de no gastar más de lo que gana.
  • Sean pacientes con el otro, así como con sus hijos. Reagruparse como familia toma tiempo, y no se puede apresurar un proceso natural. El miembro del servicio debería hacer un esfuerzo gradual para retomar su rol de padre o madre comprometido, sin comprar el afecto de los niños a través de consentimientos, ni forzar su obediencia a través de una disciplina innecesariamente estricta.
  • Busquen ayuda profesional si creen que existe un problema. Luego de una movilización extensa o complicada, puede ser común que existan algunos problemas de adaptación, pero si los problemas no mejoran luego de algunos meses, la situación podría indicar que se necesita de algún tipo de ayuda. No sientan que tienen que resolver los problemas serios por sus propios medios.

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Recursos

Recuerde que dialogar con un profesional puede ser útil si usted o un ser querido presentan problemas para adaptarse a la vida en el hogar luego de una movilización. El problema podría desaparecer por si solo, aunque por lo general se recuperará más rápidamente con un tratamiento apropiado. Este podría ser el caso si el problema gira en torno a una lesión por estrés de combate. No hay ninguna necesidad de sufrir en silencio, cuando existen tratamientos apropiados que pueden ayudarlo a retomar su vida.


Los recursos que se presentan a continuación pueden ser de mucha utilidad:


Afterdeployment

www.afterdeployment.org

Este sitio multimedia ayuda a los miembros del servicio y a sus familias a afrontar los problemas de salud relacionados con la conducta luego de la movilización. El sitio incluye actividades, talleres y otras herramientas para afrontar los problemas posteriores a la movilización. Usted puede registrarse en forma anónima.


Sitio Hooah4Health del Ejército

www.hooah4health.com/deployment/

Apoyo para miembros del servicio que regresan de una movilización, incluyendo enlaces a sitios relacionados con la salud.


Servicios a la Comunidad del Cuerpo de Infantería de Marina (Marine Corps Community Services)

www.usmc-mccs.org

Este sitio contiene folletos descargables y otra información para Marines que regresan de la movilización. Siga los enlaces bajo la sección «Military Life (Vida militar)» y luego bajo «Deployment Support (Apoyo para la movilización).»


Centro Nacional para el Trastorno de Estrés Postraumático (National Center for Post-Traumatic Stress Disorder)

www.ncptsd.va.gov

Este sitio del VA proporciona una amplia variedad de información acerca del Trastorno de Estrés Postraumático (PTSD) bajo la forma de hojas y artículos informativos.


Servicios de Asesoramiento para la Readaptación del VA (VA Readjustment Counseling Services)

1-800-827-1000

www.va.gov/rcs

Los Centros de Asesoramiento para la Readaptación del Departamento de Asuntos de Veteranos están ubicados en 207 comunidades a lo largo del territorio del país. Los consejeros son veteranos expertos que «han estado allí y han hecho eso» y pueden brindar asistencia en relación a una amplia gama de cuestiones. Los servicios son gratuitos y están disponibles para cualquier miembro del servicio que haya recibido una cinta de campaña (campaign ribbon), incluso aunque aún esté prestando servicio activo.


Su proveedor de atención médica

Su medico o profesional de la medicina puede ayudarlo a determinar la causa de sus dificultades y derivarlo a especialistas apropiados para obtener asistencia, además de recetarle los medicamentos adecuados, en caso de ser necesario.


Los servicios de apoyo de su instalación militar

Cada rama de servicio patrocina programas de información y apoyo para miembros del servicio y sus familias. Usted puede llamar o visitar el Centro de Servicios a la Comunidad del Ejército, el Servicio a la Comunidad del Cuerpo de Infantería de Marina, el Centro de Apoyo a la Flota y la Familia o el Centro de Preparación para Aviadores y sus Familias de cualquier instalación, independientemente de su afiliación a una rama de servicio.


Si no se encuentra cerca de una instalación, los Centros de Asistencia a la Familia de la Guardia Nacional están disponibles en todos los estados. El Buscador de Recursos de la Comunidad Local incluido en el sitio web del Programa para la Familia de la Guardia Nacional en www.guardfamily.org lo ayudará a identificar su centro más cercano.


Military OneSource

Este servicio gratuito está disponible las 24 horas del día para todos los militares en servicio activo, miembros de la Guardia Nacional, y Reservistas (independientemente de su estado de activación) y sus familias. Los consejeros entregan información y también hacen recomendaciones sobre una amplia gama de temas, incluyendo cuestiones relacionadas con la paternidad, la movilización y el reencuentro. También puede acceder a sesiones de asesoramiento cara a cara (así como por vía telefónica y en línea). Comuníquese al 1-800-342-9647 o visite el sitio www.MilitaryOneSource.com para obtener más información.




Redactado con la colaboración del Dr. D. Bruce Bell, el Dr. Walter R. Schumm, y el Dr. Thomas A. Gaskin,


© 2002, 2010 Ceridian Corporation, Military OneSource. Todos los derechos reservados.





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